(Reporte al Día).- A casi una semana de iniciada la huelga de los trabajdores municipales nucleados en el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Posadas (Soemp), José Lopez, titular del sindicato, afirmó que el intendente Orlando Franco declaró que “tiene temas más importantes que atender, antes que abrir una mesa de diálogo con los trabajadores”,  y sostuvo que “nunca nos atendió”. Asimismo, los trabajadores que se encuentran manifestándose frente al edificio recalcaron que “vamos a ir hasta las últimas consecuencias; no podemos mantener a nuestras familias con este sueldo”.

Uno de de los empleados contaba que “si trabajamos de lunes a sábado, sacamos un sueldo de bolsillo de $2.600; y si trabajamos de lunes a lunes con feriados y todo, sacamos $2.800″. Agregó: “con esta plata no nos alcanza para mandar a nuestros hijos a la escuela y darles de comer, para nada; no podemos vivir así y encima nunca estamos en nuestras casas porque tenemos que laburar de sol a sol”.

En la jornada de ayer la protesta logró su punto más alto cuando los trabajadores se acercaron masivamente hasta el edificio municipal, cortaron las calles Rivadavia y Buenos Aires y se dispusieron a ejercer presión para ser atendidos, cuestión que no ocurrió. Luego se filtró la información de que el intendente Franco no tenía interés en dialogar. Al tiempo, se mantenía encendida la tensión en el corralón de Servicios y Obras Pública situado en la intersección de la avenidas San Martín y Urquiza, tomado por los trabajadores desde el miércoles 29 de febrero.

Hoy, con las primeras luces del día, se iba despertando de a poco la protesta en el centro. Un empleado municipal preguntaba al pasar de qué medio era: “porque los de acá enfrente (apuntando al edificio de conocido medio oficialista) ni asoman para hablar con nosotros y encima mienten”. Mientras tanto, el tránsito comenzaba a tornarse crítico: por segundo día, debido a los cortes de calle, los colectivos urbanos trataban de improvisar tramos alternativos de circulación, ante la confusión de los usuarios del servicio.  En la esquina de Rivadavia y San Martín ardían los restos de una goma humeante, una bandera argentina de pasacalle, la basura desparramada por todos lados y el sol que asomaba.

“Acá hay compañeros que están jugados y nosotros vamos a ir hasta las últimas consecuencias para conseguir lo que nos corresponde”, dijo uno que permanecía sentado en el cordón. “Vamos a pedir que no se tomen ningunas medidas disciplinarias con los compañeros y vamos a ir por lo nuestro: pedimos $500 de básico que no es una locura”, agregó.

Además reclaman el pase a planta permanente de un grupo de empleados, pase a contrato con relación de otra tanda de trabajadores, aumento de la asignación por hijo de 220 a 270 pesos e incremento de tickets canasta de 270 a 500 pesos.

Otro de los trabajadores remarcó que no van a tomar el edificio municipal porque lo que ellos quieren es arreglar cuanto antes y seguir trabajando. Además dijo entender la preocupación de la ciudadanía por la falta de recolección de basura, pero “nuestra situación laboral y económica ya es insostenible, espero que sepan comprender”.

En tanto, la ciudad continúa abarrota de basura y se está transformando en potencial foco de infección. En algunos barrios, al igual que en sectores del centro, los empleados municipales han desparramado la basura como forma de protesta. Conforme pasan los días, en  las veredas de las casas particulares y en las avenidas se van acumulando las bolsas de residuos y el olor a podrido resulta insoportable.

En medio de este marco, las autoridades del municipio ni amagan una respuesta para solucionar la problemática.

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