*Esta nota sólo intenta brindar algunas aproximaciones a la problemática en cuestión y de allí impulsar al debate público sobre la misma, tomando como punto de partida una publicación realizada en el diario La Nación.

(Reporte al Día).- La nota titulada “Campaña en la capital de la pobreza” publicada este domingo 28 de agosto en la edición papel del diario La Nación y después replicada en el digital del mismo soporte, pone en evidencia varios puntos para analizar. En primer lugar hace visible a nivel nacional la situación de pobreza extrema que aún viven algunas provincias de nuestro país. En esta oportunidad, el enviado especial del matutino realiza la cobertura de la realidad que se vive en el municipio misionero de Garupá, donde es conocida la situación de vida paupérrima y exclusión de gran parte de los vecinos. El periodista comienza haciendo una descripción detallada del contexto en el que viven algunas familias pobres de la zona; se adentra en sus domicilios, habla con los protagonistas y toma nota. Sin embargo no indaga sobre las causas reales del problema vigente, que puede seguir pronunciándose si no se actúa con políticas adecuadas.

Esta descripción, más allá de su sobrecargada retórica, lamentablemente es indiscutible. “(…) una casilla de paredes de madera, techo de chapa y piso de tierra (…) un cuarto de tres por dos, ocupado por una cama de una plaza con un colchón al que se le escapa la gomaespuma y por una hornalla descolorida alimentada por una garrafa”, describe Gabriel Sued.  Luego habla sobre Ñu Porá: “(…) un barrio de calles mal trazadas y de tierra pantanosa, que suele inundarse por las crecidas del río Paraná”. Y allí llega al dato que justifica su titular: “De acuerdo con el Indec, la pobreza llega aquí al 20,7% y la indigencia, al 3,6″,  y agrega “hoy viven aquí unas 60.000 personas, más del doble que hace diez años, la mayoría de ellas sin agua potable ni cloacas, y alrededor de un 40 por ciento en terrenos ocupados de manera irregular”.

En todo este tramo del texto el periodista llega al diagnóstico irrefutable de la situación tan adversa de la mayoría de la población garupaense. Ahora podemos ver algunas claves que él deja expuestas para el análisis, que no aborda puntualmente, pero que sirven para advertir factores que determinan las causas del problema de este municipio: en primer lugar estamos hablando de una de las provincias históricamente más pobres del país. Segundo, Garupá es un municipio que está en la “puerta de Posadas” (como el mismo periodista apunta en su nota), y que como toda capital de provincia es concentradora de muchos elementos para el análisis. Tercero, Garupá en gran parte es un municipio de relocalizados afectados por el tratamiento costero de la Entidad Binacional Yacyretá. Y este último punto es contenedor de muchos factores más para hilar fino.

Entonces en primer lugar podemos concluir que, a pesar del crecimiento sostenido que experimenta la Nación desde el año 2003, aún hay focos de pobreza extrema en nuestro país que ni siquiera experimentan una posibilidad de mejoramiento evolutivo porque están estancados en medio de distorsiones autóctonas como ser los modelos provinciales que no se ajustan a las políticas Nacionales y que muy por el contrario siguen produciendo inequidades. De este modo, viendo y viviendo el modelo de políticas que lleva adelante el gobierno renovador comienzan a surgir las contradicciones y contramarchas que dificultan un crecimiento armónico con respecto a la Nación. Vemos así una apuesta robusta de la política renovadora al fortalecimiento del turismo como principal fuente de desarrollo de Misiones, dejando de lado otras posibilidades que puedan reactivar los amplios sectores que conforman la economía provincial y otros que puedan integrarse a la misma en forma complementaria y equilibrada. Una provincia exclusivamente turística sólo engorda el acotado sector empresarial que maneja la hegemonía del rubro. En una provincia que por ejemplo es reconocida su producción yerbatera, pero que aún conserva la esclavitud como lógica laboral y productiva, evidentemente hay mucho por hacer. O quizá la industrialización de la misma, que todavía resuena como una promesa lejana por estos lados, cuando el país ya está dando pasos agigantados en este sentido con una creación continua y efectiva de fuentes laborales.

De ese legado neoliberal inexorablemente siguen naciendo pobres. Y como toda capital de provincia, Posadas llama a muchas familias del interior (éxodo rural) o de países vecinos en busca de una oportunidad laboral. De este modo los centros urbanos van abarrotándose y en la medida que no van integrando a estos grupos, los van empujando a los suburbios donde van creciendo los asentamientos de excluidos y desplazados. Y de ellos se componen mayoritariamente los poblados como el de Garupá: “Lugar elegido por los que llegaron del interior de la provincia o de países limítrofes en busca de trabajo y rebotaron en las puertas de Posadas. Garupá se convirtió en un receptáculo de pobres”, acertaba el periodista de la nota en cuestión.

Pero además Garupá recibió un gran volumen de relocalizados afectados por el tratamiento costero de la Entidad Binacional Yacyretá. Gente que vivía de las labores costeras (oleros, pescadores, cesperos, areneros, embarcadizos, etc.) y que cuando se llevó a cabo ese gran reordenamiento urbano, como fue el tratamiento costero, quedaron sin fuentes de trabajo. Desocupados que jamás han sido repuestos a otras labores, que no han sido resarcidos con una sustitución laboral que les permita reintegrarse al sistema; omisión de la EBY (que tendría que haberse encargado de esa tarea) que hoy ya tiene efectos criminales. Y ahí están las familias sin trabajo que no van a conformarse jamás con la bolsa de comida mensual que les proporciona la secretaría asistencialista por excelencia de la Entidad.

Sin recategorización

Hablando hace no mucho tiempo con el doctor Mario Esper, (quien fue candidato a intendente de Garupá en las últimas elecciones municipales), nos decía que él proponía, como política fundamental para la erradicación de la pobreza y la exclusión, la recategorización del municipio teniendo en cuenta el rotundo crecimiento poblacional que había experimentado en los últimos años. “Garupá ya ha pasado hace mucho tiempo la capacidad de habitantes como para ser considerado un municipio de primera categoría, y en este sentido la Cámara de Diputados no ha respondido porque jamás ha tratado la recategorización del mismo”, nos contaba el doctor y proseguía diciendo que “sin este replanteamiento de la situación de los municipios, la coparticipación no alcanza a cubrir las necesidades para el desarrollo. De este modo, los $220.000 que aproximadamente llegan a Garupá, que ya ha pasado los 35 mil habitantes, determinan la imposibilidad de gobernar aquí”.

Aquí, el doctor Esper toca un punto neurálgico en el problema de Garupá. Está claro que el municipio no es considerado en su dimensión poblacional y que por lo tanto esa distorsión determina la situación de la ciudad.

Además él mismo se quejaba de la poca ayuda que llegaba desde Nación hacia el municipio, no por mezquindad del gobierno nacional sino por manejo discrecional del provincial.

Superpoblación

Un informe del diario El Territorio, fechado el domingo 1 de Febrero de 2009, dejaba a luz la complejidad del problema: “En tres años, se crearon 16 barrios más y ahora son casi 60 (…) en los últimos cinco se duplicó la población en Garupá, pero la explosión demográfica y un futuro con 80 millones de pesos en obras públicas que transformará todo a su alrededor, se contrapone con un presente oscuro que delata que el 70 por ciento de su población está desocupada”. El artículo continúa de la siguiente manera: “ese crecimiento se fue concretando de manera irregular y con poca planificación. Es que uno de los principales dramas que sufre, es el éxodo rural, las familias que dejan sus chacras en el interior y se dirigen hacia Posadas. En Posadas, muchas de esas personas no encuentran en dónde vivir y terminan cobijándose en Garupá. Gente pobre, sin trabajo, que generalmente se convierten en intrusos, ocupas de tierras privadas o fiscales”. El párrafo es más que elocuente y demuestra una transformación acelerada y desmesurada.

Toda esta desproporción se fue gestando ante los ojos del intendente Raúl “Tito” Ripoll, “que llegó a su cargo en 1990”, agrega el informe de La Nación, y ante los del Gobierno de la Provincia.

Más adelante el informe de El Territorio da cuenta del impacto poblacional vivido en el municipio y de la consecuente crisis laboral: Más de la mitad de su población activa está desocupada. (…) el Movimiento Revalorización y Participación Comunitaria (Mrpc), nucleados en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), solicitó una audiencia con el intendente Raúl Armando Ripoll, para pedir ayuda social urgente (…) detallan que los desocupados ya se encuentran en situación de vulnerabilidad de sus derechos esenciales y que padecen los efectos de la dura crisis que golpea la estructura del seno familiar, provocando desnutrición, deserción escolar y desprotección de los adolescentes y jóvenes”.

En conclusión, mientras existan estas distorsiones, discontinuidades y desencuentros entre las políticas reparadoras del Estado Nacional y las concentradoras y excluyentes del Provincial, no se van a a poder paliar estos focos flagrantes de pobreza en nuestro país. Lamentablemente es cierto que Garupá es, según las mediciones del Indec, el núcleo urbano más pobre de la Argentina con un porcentaje de pobreza que llega al 20,7% y de indigencia, al 3,6.

Está pronto de asumir el nuevo intendente de Garupá que es nada menos que el hijo del saliente. En su discurso de campaña no mencionó en ningún momento la importancia de recategorizar al municipio para recibir así una coparticipación adecuada a las exigencias de la realidad poblacional. Es de esperar que caiga en la cuenta de esa necesidad.

 

D. C. A.

 

One Response

  1. talavera miguel angel

    cual es la manera correcta del gentilicio de garupa…..gracias… espero…

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