(Reporte al Día).- En el día de ayer, trabajadores nuecleados en la Asociación Civil Cesperos Unidos se apostaron frente a la Entidad Binacional Yacyretá para reclamar un resarcimiento económico luego de que la suba definitiva de la cota produjera la inundación de las zonas costeras de donde sacaban su materia prima, con la consecuente pérdida de esta fuente laboral. Desde 1999 vienen reclamando por una solución. La entidad pretende consolarlos con bolsas de comida.

Cuando doblo por la calle Buenos Aires hacia la Rioja, como encarando para el río, veo las carpas y el humo de la leña quemándose: “se viene lindo la poroteada”, dice un viejo al pasar. Son los compañeros cesperos que están acomodándose una vez más en la vereda de la EBY para pedir una reparación que los funcionarios no se dignaron nunca de cumplir, a pesar de que dicha entidad tiene esa obligación.

Me acerco y me acuerdo de la última vez que los compañeros del Brete se quejaban por el mismo abandono. Y de los compañero de Villa Bloset. Y de los compañeros oleros de Candelaria. Y de… Pregunto con quién hablar para que me cuente; me llevan con “Pedro”, que está tomando unos mates.

Pedro Ramón Castellano es el presidente de la Asociación Civil Cesperos Unidos. Prendo el grabador y lo escucho: “Desde el año 1999 estamos reclamando una solución a este problema que con el correr de los años fue agravándose. Estamos pidiendo una ayuda económica por la pérdida de las fuentes de trabajo, porque con la suba de la cota se inundaron todas las costas de donde nosotros sacábamos el césped. Nosotros sacábamos el césped desde Nemecio Parma hasta Candelaria, pero desde hace cuatro años nuestra fuente de trabajo quedó tapada por el agua y no tenemos cómo trabajar”.

Este pedido tiene largos años de caer en saco roto: “Nosotros ya estuvimos acá a fines del año 99 con una carpa hasta el 27 de diciembre del año 2000. Levantamos en su momento la carpa porque creímos en ellos que nos dijeron que en tres meses iba a haber solución. Hasta el día de la fecha no hubo solución y fue empeorando hasta hoy que quedamos sin posibilidad de trabajar”.

Suena casi la misma historia, desde todos los ángulos que se le encuentre: “Ya estamos cansados de pedirles una solución, y que nos prometan…”. Pero es asombrosa la paciencia china de los desamparados de Posadas. Tanto que el policía de la entrada del edificio juega tranquilo con su celular.

Los damnificados por esta situación son de los barrios San Lorenzo, A-3-2, Fátima, A-4, San Isidro, Yacyretá 1, Villa Cabello, entre otros. Pedro me confirma que son 300 socios que hoy están viviendo de lo que pueden, de lo que raye. “Nosotros necesitamos esta ayuda económica para encarar otro micro-emprendimiento, conociendo la situación de que ya no podemos subsistir como cesperos”, advirtió.

Le pregunto si tuvieron alguna respuesta últimamente, él me cuenta: “Hablamos con el director de la parte social, Jorge Bizcarra, entre otros, pero nos ofrecen mercadería que todos los años recibimos. Pero nosotros no queremos limosna, queremos que se corte esto de una vez por todas. Nosotros queremos trabajar y procurarnos nuestra propia comida para mantener a nuestra familia sin tener que estar dependiendo de ellos, de su clientelismo”.

Pedro

Ser relocalizado de la EBY

Gran parte de estos compañeros trabajadores, hoy desocupados, son relocalizados por la EBY en los barrios ya mencionados. Pedro nos cuenta brevemente sobre lo que es ser un “relocalizado de la entidad”: “Está bien, está muy linda la casita que nos dan allá, muy bien la bolsa con alimentos, nos dan todo eso; pero qué pasa, vamos allá y no tenemos trabajo, qué le damos de comer a nuestros hijos. Algunos tienen hasta nueve hijos y esa mercadería no alcanza; por eso queremos trabajo, así le damos de comer nosotros a nuestros gurises y como debe ser. Ellos nos sacaron de nuestros barrios y nos llevaron allá donde estamos pasando hambre; entonces, si no nos ayudan vamos a venir a pasar hambre acá, hasta que nos den una respuesta”.

Comentamos un poco la situación semejante de los oleros, que debido al mismo problema de inundación de las costas, se han quedado sin la arcilla para trabajar. Le contaba que a ellos la EBY les prometió una sustitución de empleo. Esto significa darles las herramientas, el financiamiento y la capacitación adecuada para empezar otro emprendimiento. Pero que les terminaron dando cortadoras de pasto. A lo que Pedro comentó: “a nosotros también nos quisieron dar cortadoras de pasto. Pero nosotros, como ya te dije, queremos trabajar bien, como antes, tener la posibilidad de armar un micro-emprendimiento”.

Por último Pedro recordó los barrios donde vivían: “Venimos de Villa Bloset, de la Chacra 207 El Chaquito, barrio San Cayetano, El Brete, Barrio Rowing, del Pirá Pitá, de todos lados”.

Y concluyó que se quedarán hasta obtener una respuesta.

 

 

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