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Víctima: Romina Villamayor perdió a su hijo en junio del 2010 en circunstancias poco claras.

Respeto. Es el único y principal pedido de un grupo de mujeres puertorriqueñas que se reunirán para organizar una marcha en contra de la violencia obstétrica, esa que sucede en el momento de mayor vulnerabilidad en la vida de una mujer.

Son varios los casos en esta ciudad. Esto fue lo que las llevó a unirse, con la bandera de que se respete la Ley 25.929 de parto humanizado, la que establece las condiciones y derechos primordiales que tiene una mujer a la hora de dar a luz.
Una de las precursoras de la marcha es Romina Villamayor, quien  recuerda su martirio como si hubiese sido ayer. Luego de un embarazo normal y sin complicaciones, su hija por nacer, Joselyn, murió por razones poco claras en el Hospital Ricardo Gutiérrez de esta ciudad.
Aquel 18 de junio del 2010, Romina concurrió en dos oportunidades al hospital de Puerto Rico por los dolores que sentía pues ya se encontraba con su embarazo a término. Pero el médico que la atendió le dijo que aún no era la hora de parto y que regresara a su casa. En la madrugada del 19 de junio, la joven se presentó por tercera vez en el hospital, donde una vez más las enfermeras la revisaron. Pero no fue hasta las 7.30 que pudo ser atendida por el doctor Manuel Cibils.
Recién al mediodía, después de horas de dolor, el médico ordenó una cesárea, pero para contar con un anestesista, debían “pagar 600 pesos”, según contó Romina. La joven madre dijo que se le pagó el dinero al médico quien le practicó la cesárea. Sin embargo, la beba no fue mostrada a la madre, tampoco al padre. Pasaron más de tres horas hasta que le informaron a la familia que la recién nacida había fallecido por distintas “complicaciones”.
Villamayor explicó que “según el certificado de defunción, la pequeña presentaba malformaciones (nada de eso se vio en los controles previos), era prematura, lo que no es cierto porque tenía 40 semanas de gestación  y con bajo peso, cuando nació con 2,650 kilogramos”, explicó. “No quiero que esto se repita, que ninguna madre tenga que volver a vivir lo que yo viví”, finalizó.
¿Qué es la Violencia Obstétrica?
La violencia obstétrica es el maltrato que sufre una mujer embarazada; al ser aterrorizada, juzgada, vejada, lastimada física y emocionalmente, no ser respetada, también se incluye el no ser respetada en sus decisiones. Es recurrente en los hospitales, pero también se da en todas la esferas de la sociedad.
Por otra parte, estas son algunas de las manifestaciones de violencia obstétrica:
  1. No atender oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas.
  2. Obligar a la mujer a parir en posición supina y con las piernas levantadas, existiendo los medios necesarios para la realización del parto vertical.
  3. Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole la posibilidad de cargarlo o cargarla y amamantarlo o amamantarla inmediatamente al nacer.
  4. Alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.
  5. Practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer.
Ley Nacional 25.929 – Ley de Parto Respetado.

Todas las instituciones públicas, privadas y de las obras sociales están obligadas a cumplir la Ley Nacional 25.929, sobre Derechos de Padres e Hijos durante el Proceso de Nacimiento, y quienes no la respeten podrán ser sancionados. La legislación indica que toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos:

  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
  • A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
  • A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
  • A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
  • A estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
  • A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
  • A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

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