Funciona en Gonnet, el Plapimu-Laseisic (Planta Piloto Multipropósito y Laboratorio de Servicios a la Industria y al Sistema Científico) es un centro de investigación y desarrollo de diferentes proyectos perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires.

“La planta fue concebida, diseñada e instalada con un método simple, económico y absolutamente sustentable”, destacó a Infobae el doctor en química Horacio Thomas, a cargo de la Planta y director del laboratorio.

Y agregó: “La idea fue desarrollar un proceso que permitiera recuperar los metales presentes en las pilas agotadas, logrando un doble propósito: evitar la contaminación de suelos y aguas subterráneas y al mismo tiempo recuperar los metales para su reutilización, disminuyendo la explotación minera y la contaminación en la producción de los mismos”.

El proyecto se inició en 2012 como una prueba piloto y recién ahora está completamente operativa, luego de una inversión de 400.000 pesos.

Thomas informó que en el municipio bonaerense de Pellegrini se encuentran trabajando en la construcción de una planta de tratamiento de residuos sólidos y urbanos junto con la Autoridad del Agua de la Provincia, en la cual se incluirá una planta de tratamiento de pilas para ese municipio de 5.000 habitantes.

 

Las pilas y su problemática

 

Una vez descartadas las pilas son consideradas residuos peligrosos debido a los materiales químicos que contienen, entre los que se encuentran mercurio, cadmio, plomo, zinc, manganeso y litio. De acuerdo con Greenpeace, el 30% de su contenido son materiales que causan daños a la salud y el medio ambiente.

La UNLP explicó que primero se clasifican las pilas desechadas por tamaño: chicas (AAA), medianas (AA), grande (C) y más grandes (D). La Planta no procesa pilas reciclables.

Mediante un método artesanal, se corta la carcasa de hierro que recubre las pilas. Una vez abiertas se recuperan los diferentes componentes: cobertura de acero, algo de papel, el barro interno (debido a que tiene una gran cantidad de carbón), y los metales que se reutilizan como el zinc y el manganeso.

Una vez separados, se tratan en una solución de ácido sulfúrico generada por un proceso biotecnológico que resulta menos contaminante ya que la UNLP logró “obtenerlo utilizando biorreactores de producción biológica” y utilizando menores cantidades de agua y ácidos.

Finalmente, el proceso logra separar por precipitación los distintos componentes obteniendo óxido de manganeso (que puede utilizarse para fabricar acero) y carbonato de zinc (aplicado en la industria alimenticia, farmacéutica, naval y hasta en la construcción).

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