En una inspección realizada en el Lote 9 en la Reserva de Biosfera Yabotí la semana pasada, tras una tensa discusión y amenazas de muerte, tres guardaparques de Ecología del Puesto de la Ruta Costera N°2, en El Soberbio, realizaron la denuncia policial tras el episodio. En una entrevista con ArgentinaForestal.com explicaron el escenario cotidiano que enfrentan y expusieron la necesidad de reforzar las acciones de seguridad del personal con armas y chalecos de protección. “No hay otra manera de garantizar una mayor presencia y control en las Áreas Naturales Protegidas de la provincia”, señalaron.

Los repetidos episodios de inseguridad ante la reacción violenta en algunos casos en los operativos de control de rutina de los guardaparques genera preocupación y necesarias medidas de protección al personal a cargo de las inspecciones ambientales en campo, explicaron los guardaparques Roni Rosa (El Soberbio) y Evaristo Sosa (Andresito).

“La caza furtiva, la pesca ilegal, el robo de madera son los principales actos delictivos en zonas de Áreas Naturales Protegidas y demanda una presencia territorial que no estamos en condiciones de dar ante la falta de apoyo necesario para contar con mayores elementos de seguridad, traslados y una planificación desde la institución provincial para realizar un seguimiento eficiente”, explicó Rosa, guardaparque asignado en El Soberbio al Puesto de Control del Ministerio de Ecología, ubicado en la Ruta Costera N°2, al límite de la Reserva de Biosfera Yaboty, que tiene una superficie de alrededor de 253 mil hectáreas.

Por otra parte, Sosa está asignado al Parque Provincial Guardaparque Horacio Foerster, localizado en el extremo noreste de la Provincia, en Andresito, con una superficie de 4309 hectáreas. El área natural se encuentra en el centro de una zona comprendida entre la Ruta Nacional N°101 al oeste, la Ruta Provincial N°24 al norte, el río San Antonio al este y la Ruta Provincial N°23 al sur.“El control en las áreas naturales debe ser permanente, el movimiento de las actividades ilícitas están presentes y, en nuestro caso donde tenemos un Parque que esta al límite con Brasil, sobre el arroyo San Antonio, nos encontramos con rastros de cazadores, armas, campamentos y nuevos sectores de pasos vehiculares para poder trasladar la madera robada o realizar contrabando de tabaco. Es decir que convivimos con esas situaciones y con la gente que la genera, lo que nos lleva al tema medular que es la necesidad de actualizarnos en medidas de seguridad y reforzar los elementos de protección para los guardaparques”, señaló Sosa.

Los guardaparques no tienen poder de policía, al realizar un procedimiento en el cual detectan una infracción ambiental no están armados. “Somos tres guardaparques por guardia, por lo que no podemos hacer un trabajo real y efectivo de control, por lo tanto hemos decidido juntar las dos guardias y salir entre cinco guardaparques en las recorridas, para que sea más seguro”, comentó.

El guardaparque captó en su ultima guardia en PP Foerster imágenes de cazadores furtivos que desde el lado brasileño esperan armados la aparición del animal, escondidos entre los montes. “Ellos largan los perros para que ataquen a las presas y les disparan desde el lado brasileño, por lo tanto, nosotros intentamos no ser detectados, ya que si esa persona levanta la escopeta y dispara, tenemos un potencial guardaparque herido desde Brasil y no tenemos ningún respaldo para defendernos”, graficó Sosa.

En la actualidad rige la veda de pesca tanto deportiva como comercial, para los ríos limítrofes y arroyos internos de la provincia de Misiones. Solo estaría permitida la pesca para subsistencia, pero con los permisos respectivos, según se establece en la Resolución 566 del Ministerio de Ecología.

Sin embargo, es alarmante el avance de los pescadores. En la semana trascendió un episodio de violencia que se habría registrado en el Lote 9 de la Reserva de Biosfera Yaboty el fin de semana pasado, cuando cumplían con los controles de rutina detectaron en el Lote 9, en Colonia Pepirí. “Detectamos huellas de varias motos en un refugio, donde fuimos recibido por el hijo del ocupante y otra persona, y después apareció el padre que con insultos ofreció resistencia al procedimiento y no permitía que avancemos con la inspección. Estaban muy alterados, hasta incluso el hijo del ocupante nos amenazó con que “nos volaría la cabeza” y mencionó operativos anteriores donde ya le habíamos incautado escopetas, armas de fuego y material de pesca. Tras el episodio, realizamos la denuncia en la Policía de El Soberbio, dejando asentado todo los sucedido”, relató Rosa.

Agregó que “si bien son ocupantes del Lote 9, y el único que quedó y sigue peleando por su derecho de tenencia de la tierra, que nos parece muy bien, pero eso no implica que no respete las normas ambientales, no se puede pescar para comercialización, y es eso lo que pretendemos evitar con nuestros controles de rutina”, aclaró el guardaparque.

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