En el contexto del día internacional de la lucha contra el Sida, el diario El País de España publicó una nota que elogia a Argentina por sus políticas públicas para combatir el virus del VIH.

El especialista senior de salud del Banco Mundial, Fernando Lavadenz, indicó que en la región de América Latina y el Caribe mejoró “paso a ser la región con la peor carga de muerte y enfermedad por VIH-sida en los años 2000, a ser la cuarta región más afectada, después de África Subsahariana, el sur Asia y la región del este y centro de Europa en 2010”, afirmó.

Un reflejo de esto es el caso de Argentina. “La carga de la enfermedad se ha reducido significativamente por varios factores, entre ellos y quizás el más importante, el acceso gratuito y universal a los medicamentos antirretrovirales”, explica Lavadenz.

Un estudio del Banco Mundial con apoyo de ONUSIDA, reveló que gracias a los tratamientos disponibles, entre 2001 y 2010, al menos 4.300 personas se salvaron de la enfermedad en Argentina. El país destina el 80% del presupuesto para VIH-Sida a cuidados y tratamientos, en comparación al 75% promedio de la región.

“Pero además se trata de saber si se gasta bien”, dice Lavadenz y señala que el estudio encontró que a pesar del alto costo de los antirretrovirales en Argentina, la relación costo-beneficio del Programa Nacional de Sida es positiva.

“Los beneficios no solo fueron vidas salvadas sino que los ahorros de Argentina fueron superiores a los 748 millones de dólares, al estimarse los costos ahorrados en las complicaciones de tratamiento de las personas afectadas en estadios avanzados y a los contagios que se evitaron”, explica el experto.

“Este es un caso exitoso e incluso anecdótico de que en VIH el tratamiento fue la mejor prevención y una buena lección para Latinoamérica”, afirma.

Al igual que Brasil, Argentina fue uno de los primeros países en brindar tratamiento gratuito a los pacientes con VIH. La ley nacional de sida, entre otros aspectos, obliga tanto al Estado como a cualquier otro prestador de salud a brindar tratamiento médico, farmacológico y psicológico a las personas que viven con VIH.

“En la Argentina, más del 80% de los casos declarados de VIH reciben tratamiento, lo que la OMS cataloga como universalización en el acceso”, declara Lavadenz.

Por otra parte, la ley de matrimonio igualitario – Argentina es el primer país latinoamericano en avalar el casamiento entre personas del mismo sexo y la ley de identidad de género –única norma en el mundo que reivindica los derechos de las personas transexuales – han dado un empujón en la prevención y tratamiento del VIH.

“Estas leyes vuelven pionero al país en la reducción del estigma”, asegura Lavadenz “A menor estigma, menos vergüenza para acercarse a un hospital, hacerse un test o recibir atención médica de una manera democrática y sin discriminación.”

Si bien la inversión en publicidad es menor que en otros países, la juventud argentina parece ser la más predispuesta a recibir información. “Los jóvenes tienen los índices más altos de conocimiento sobre transmisión y prevención del VIH en toda la región” explica Lavadenz.

De acuerdo al Banco Mundial, más del 84% de los varones y 89% de las mujeres entre 15 y 24 años identifican de manera precisa los métodos preventivos y los errores más comunes respecto a la transmisión del virus.

Pero el desafío no solo está en la prevención, sino también “en hacer aún más eficiente el programa, incrementando el diagnóstico oportuno y temprano y reduciendo los costos de tratamiento” concluye Lavandenz.

Se estima que en Argentina viven alrededor de 110.000 personas con VIH y que al menos un 30% de ellos más desconocen aún su condición.

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