Pobladores originarios jujeños practican en noviembre una de las tradiciones que se conservan en la milenaria cultura de la región, un trabajo comunitario en el colaboran en tareas productivas de la zona, como la siembra de papas que realizaron en estos días en la huerta de una escuela primaria del paraje Calete.

Esta práctica está muy arraigada también en la región de la Puna, lo mismo que en todo el altiplano que comparten el sur de Bolivia y el norte de Chile y Argentina, donde se estilan diferentes formas de celebrarla.

Esta vez los trabajos se realizaron en predios de la escuela primaria 60 “Vice Almirante Mariano Cordero” del paraje Calete, unos 6 kilómetros al sur de la ciudad de Humahuaca, donde unas 250 personas participaron en la siembra de papa.

“La minga es la ayuda mutua, donde los docentes, las comunidades originarias del lugar y los alumnos sembramos los alimentos que nos servirán para proveernos y para la comercialización en beneficio de la escuela”, dijo a Télam el director de la institución, Vicente Quispe.

El objetivo, explicó, “es que lo niños revaloricen esta enseñanza milenaria, que les sirva como una forma de vida para que sean solidarios y participen activamente en la comunidad”.

Entre los productos que cultivan en las casi dos hectáreas de la huerta escolar se destacan las papas andinas, además de habas, choclo, papa, cebolla, zanahorias, ajo y zapallo.

Quispe consideró “muy buena” la cosecha del último año y agregó que los productos obtenidos sirven “para mejorar la dieta que ofrece el servicio de comedor” a los alumnos.

El maestro agradeció los que participaron de las tareas: “entregar el esfuerzo en una minga es demostrar el cariño por la tierra”, pues “se la ha engrandecido con un pequeño esfuerzo y se transforma en una hermosa realidad de progreso”.

La comunidad del colorido pueblo de Calete subsiste en su mayoría de la agricultura de una gran variedad de hortalizas, además de la ganadería ovina y caprina, aunque se empiezan a visualizar en las zonas aledañas emprendimientos de turismo rural vivencial.

De la minga participaron las comunidades originarias de Rodero, Uquía, Humahuaca, Hornaditas, entre otras, que luego del trabajo se congregaron en rondas y cantaron coplas al son de las cajas y erkenchos.

Télam

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